Microcuentos de humor

Historias breves, situaciones curiosas y finales inesperados. Estos microcuentos de humor demuestran que unas pocas líneas pueden ser suficientes para provocar una sonrisa.

Microcuentos cortos y divertidos


1. La entrevista
—¿Cuál considera que es su mayor defecto?
—La sinceridad.
—No creo que la sinceridad sea un defecto.
—Sinceramente, no me importa lo que usted crea.


2. La taquillera
Una multitud llevaba horas haciendo fila para el estreno de una película. Una anciana intentó llegar directamente a la entrada.
—¡A la fila! ¡Espere como todos! —gritó la gente.
La anciana retrocedió, pero volvió a intentarlo y recibió los mismos gritos.
—¡Está bien! —respondió—. ¡Ahora búsquense a otra persona que les venda las entradas!


3. La dieta
Decidió comenzar la dieta el lunes.
El lunes decidió prepararse mentalmente.
Desde entonces está muy bien preparado.


4. El ladrón educado
El ladrón entró de noche y susurró:
—Busco dinero.
El dueño de la casa encendió la luz:
—Espere, que yo también busco.


5. La contraseña
Cambió su contraseña por “incorrecta”.
Ahora, cuando la olvida, la computadora le recuerda:
“Su contraseña es incorrecta”.


6. La visita
—¡Qué alegría verte! ¿Cuánto tiempo vas a quedarte?
—Hasta que comiencen a hablar mal de mí.
—Entonces, ¿no quieres sentarte primero?


7. El optimista
Perdió el autobús, comenzó a llover y pisó un charco.
Sonrió y dijo:
—Por lo menos hoy todo está llegando junto.


8. El examen
El profesor escribió en su examen:
“Debe esforzarse más”.
El alumno respondió debajo:
“Gracias, profesor. Usted también”.


9. El hombre organizado
Anotó en una libreta todas las cosas que debía hacer para organizar su vida.
Después perdió la libreta.
Ahora busca la libreta de forma muy organizada.


10. La señal
Pidió al universo una señal para saber si debía limpiar la casa.
En ese momento cayó una telaraña frente a él.
Decidió esperar una señal menos agresiva.


11. Los mosquitos
—¿Esto es bueno para los mosquitos?
—No, no, esto los mata.


12. El ahorro
Decidió guardar dinero debajo del colchón.
A los pocos días lo sacó todo.
Dormía preocupado por la inflación… del colchón.


13. El libro
Entró en la librería y preguntó:
—¿Tiene algún libro sobre cómo vencer la pereza?
—Sí, está en el segundo piso.
—Entonces déjelo.


14. La memoria
Entró en la cocina y olvidó qué iba a buscar.
Regresó a la sala para recordarlo.
Ahora tampoco recuerda por qué está en la sala.


15. El deseo
Encontró una lámpara y apareció un genio.
—Te concederé un deseo.
—Quiero tener siempre la razón.
—Eso es imposible.
—No, no lo es.
—Tiene usted razón.


16. El adivino
—Vengo porque quiero saber mi futuro.
—¿Cómo se llama?
—Si usted es adivino, dígamelo usted.
—Su futuro es muy corto: esta consulta acaba de terminar.


17. El pirata y el garfio
Un pirata entra en un bar con una pata de palo, un garfio y un parche en el ojo. El camarero le pregunta:
—¿Qué te pasó en la pierna?
—La perdí por un cañonazo de un barco enemigo.
—¿Y qué te pasó en la mano?
—En otra batalla me la cortaron con una espada.
—¿Y cómo perdiste el ojo?
—Una gaviota me cagó en el ojo.
—¿Y solo por eso perdiste el ojo?
—Bueno… no… es que era mi primer día con el garfio.


18. Agotado
—Ay, Juana.
—¿Qué traes, Chuy?
—Me siento como medicamento del seguro social.
—Ah, ¿y cómo es eso, Chuy?
—Agotado.


19. La lectora
Una mujer salió en bote por un lago y se detuvo a leer. Poco después, se acercó un guardia:
—Señora, está en una zona donde está prohibido pescar.
—Pero yo solamente estoy leyendo.
—Sí, pero tiene todo el equipo de pesca. Tendré que multarla.
—Entonces yo lo denunciaré por exceso de velocidad.
—¡Pero si mi bote está detenido!
—Sí, pero tiene todo el equipo.


20. El despertador
Programó cinco alarmas para levantarse temprano.
A la mañana siguiente las apagó todas.
Al menos cumplió su objetivo de hacer ejercicio: estiró el brazo cinco veces.


21. El aumento
Un empleado le pide un aumento a su jefe:
—Necesito un aumento de sueldo. Hay cuatro compañías detrás de mí.
—¿Cuáles?
—La compañía de electricidad, la del gas, la de teléfono y la de internet.


22. La contraseña
—No entiendo cómo descubrieron mi contraseña.
—¿Cuál era?
—El año en que el papa Gregorio IX canonizó a santo Domingo de Guzmán.
—¿Y cuándo fue eso?
—En 1234.


23. El robot policía
Inventaron un robot capaz de atrapar ladrones. En China atrapó a cien en cinco minutos y en Estados Unidos, a doscientos.
Pero cuando lo enviaron a mi país, a los treinta segundos se habían robado el robot.


24. El secreto del éxito
—¿Secreto del éxito en la vida?, no contarle nada a nadie.
—¿Y con eso le ha ido mejor?
—No, pero nadie sabe que me va mal.


25. Sandro
—Mami, ¿por qué yo me llamo Sandro?
—Porque yo me llamo Sandra.
—Menos mal que no te llamas Ana.


26. La rutina de ejercicio
Todos los días corro durante 20 minutos. Si me salto un día, agrego esos 20 minutos a la carrera del día siguiente.
Según mis cálculos, mañana tengo que correr por seis meses y medio.


27. Demasiado despacio
Un policía detiene un coche:
—Buenos días. ¿Sabe usted por qué le he parado?
—Pues no, ¿o sí?
—Porque va usted muy despacio por esta carretera.
—Es que he visto ahí un cartel que pone A-40.
—Pero, Sr… ¡eso es el número de la carretera!
—Ah, pues vale…
—Oiga, ¿y a sus compañeros qué les pasa?

El conductor mira a sus acompañantes, que están completamente mareados, y responde:
—Nada, hombre… es que acabamos de salir de la A-240.


28. La guitarra que da la hora
—Tengo una guitarra que da la hora.
—¿Da la hora? ¿Cómo?
—Cada vez que me pongo a tocar, mi vecino grita: “¡Oye, que son las 2 de la mañana!”


29. El chubasquero
—Cariño, ¿tú que decías que había engordado? Este chubasquero de hace 10 años me queda fenomenal.
—Es la tienda de campaña!.


30. El Centro Nuclear
—¿En dónde trabajas?
—En el Centro Nuclear de Resonancias Magnéticas con Estudios de Alto Campo.
—¿Y qué haces ahí?
—Café.


31. El certamen de vinos
En el gran certamen de vinos de España, el enólogo jefe don Manuel Arcipreste, después de probar veinticinco copas, va a anunciar al ganador.
—Por favor, don Manuel.
—¡Os quiero!


32. La reunión de impuntuales
—¿Aquí es la reunión de las personas impuntuales?
—Fue ayer.
—¡Ah!
—Pero pasa, pasa, acabamos de llegar todos.


33. Nivel de inglés
—¿Nivel de inglés?
—Muy bueno.
—Traduzca: “el gato se cayó en el agua y se ahogó”.
—The cat cataplum in the water glu glu and not más miau miau.


34. El herido
—¿911?, ¡tengo un herido!
—¡Vamos para allá! ¿Cuál es su estado?
—Soy soltero.
—¡No! Del herido.
—Ah, él es casado.
—¡No, pendejo! ¿Cómo está?
—Yo bien. ¿Y usted?
—¡Nooo, que cómo está el herido!
—Pues herido, por eso les estoy llamando.
—¿Dónde está usted?
—Con el herido.
—¿Pero en qué parte?
—En el suelo… ¿Sabe qué? Ya ni vengan, ya se murió.


35. El rompecabezas
—Estoy orgulloso de mí mismo.
—¿Por qué?
—Terminé un rompecabezas en 6 meses, y la caja dice de 2 a 4 años.


36. Tormentoso Lunes
En un bautizo, el cura pregunta a la madre:
—¿Qué nombre le va a poner a su hijo?
—Tormentoso Lunes.
—¡Pero eso no es un nombre!
—¿Ah, no? ¿Y Plácido Domingo sí?


37. Gelmy
—¿Cómo te llamas?
—Gelmy.
—Es un nombre bonito.
—Sí, me lo pusieron por mi mamá.
—Ah, ¿ella también se llama Gelmy?
—No, se llama Socorro, pero a mí me lo pusieron en inglés.


38. El currículum
—¿Por qué hay un hueco de dos años en su currículum?
—Porque no encontré trabajo.
—¿Y qué hizo en ese tiempo?
—Buscar trabajo.


39. El gimnasio
—Quiero inscribirme en el gimnasio.
—¿Mensual o anual?
—Mensual… así el arrepentimiento me sale más barato.


40. La lotería
Un hombre reza todos los días:
—Dios mío, haz que me toque la lotería.
Después de años, una voz del cielo responde:
—Hijo mío… ¡compra un boleto!


41. Los químicos
—¿Es esta la asociación de químicos?
—Nos hemos disuelto.
—Pues esa no es la solución.


42. La tarea
—Hijo, ¿hiciste la tarea?
—Sí, papá.
—¿Tú solo?
—No, con ayuda de internet.
—¿Y aprendiste algo?
—Sí: a buscar más rápido.


43. El cumpleaños
—¿Qué quieres de cumpleaños?
—Sorpréndeme.
—Listo: no te compré nada.


44. El paraguas
—¿Por qué llevas paraguas si no llueve?
—Porque cuando llueve siempre lo olvido.


45. La muñeca
Quillo, me he comprado una muñeca hinchable inteligente.
—¿Y qué tal?
—Pues, que se ha ido con otro.


46. La carpintería
Perdona, ¿esta es la carpintería?
—¿No ves que estamos serrando?
—Ay, perdona, mañana vengo.


47. El 27 de septiembre
—¿Dónde estaba usted el veintisiete de septiembre?
—En el bar.
—Pero si no le he dicho la hora.
—Ni el año.


48. Espejito
—Espejito, espejito, ¿quién es la más guapa del reino?
—¿Tú estás bien de salud?
—Yo sí.
—Pues eso es lo importante.


49. Pocoyo
—¿Te sabes el chiste de Pocoyo?
—No.
—Tam-poco yo.


50. El gallo
Papá, papá, en la escuela me dicen gallo.
—¿Y ki kiri ki haga?


51. Dragones rosas
—Quillo, llevo unos días que veo dragones rosas, tío.
—¿Y no has visto un psicólogo?
—No, dragones rosas.


52. La podadora
Llaman a Pepe por teléfono:
—Hola Pepe, ¿Cómo estás?
—Muy bien, ¿y tú?
—Te hablo por la podadora de césped.
—Oye, pues que bien se oye… ¡que bien!


53. El diccionario
—¿Dónde va usted tan raudo, circunspecto, afaz y atribulado?
—Pues iba a cagar, pero ahora voy por un diccionario.


54. El repartidor
Suena el teléfono, y le dicen:
—Mire, que soy repartidor de Amazon, venía a entregarle unos zapatos, estoy en su calle… ¿qué número es?
—Un cuarenta y dos.


55. El alcohol como transporte
—Padre, ¿qué les dice a los que dicen que el alcohol no te lleva a ningún lado en la vida?
—Bueno, no bebemos alcohol como medio de transporte.


56. El albino
Había una vez un albino que se perdió en el bosque, y la solución de su padre fue tirar dos tiros al aire:
—¡Al pam, pam y albino vino!


57. Invitar a salir
—Disculpa, ¿te puedo invitar a salir?
—¡Tú estás equivocado, sinvergüenza! Yo tengo novio y encima estoy prometida.
—Sí, pero es que vamos a cerrar la tienda. Que te vayas ya.


58. El paquete
—Señora, aquí tiene su dichoso paquete. Anda, tome, recójalo y firme aquí abajo, que no tengo tiempo que perder.
—Es la última vez que pido un paquete por correo ordinario.


59. El curso
—Perdona, ¿es aquí el curso para aprender a orientarse?
—¡Que no!


60. El psicólogo
—La gente nada más se acuerda de mí cuando tiene un problema: viene, se sienta y me cuenta sus tragedias.
—Es lo que tiene ser psicólogo, Manolo.


61. La PC
—Mi ordenador pesa más de diez kilos.
—¿Y cómo lo sabes?
—La PC.


62. El chino
—Vieja, ahorita que venía me encontré un chino y le dije hola.
—¿Y qué te dijo él?
—La una y media me dijo.


63. De jardinero
Un hombre llega a la agencia de empleo:
—Hola, quería buscar trabajo.
—¿Le gustaria de jardinero?
—Que va, a dejar dinero no!,… lo que busco es trabajo!


64. De la alcaldía
—Buenos días, joven. Venimos de parte de la alcaldía. ¿Me puede decir su nombre?
—Pues mire, algunos me dicen Teo y otros me dicen Doro.
—Ah, entonces usted se llama Teodoro.
—No, Doroteo.


65. La cerveza
Para los que hablan mal de la cerveza.
A ver, díganme: ¿quién estuvo con ustedes en los peores momentos?
¿Acaso fue el yogur? ¿La Coca-Cola?
No verdad?


66. El primer día
—¿Qué tal tu primer día de trabajo?
—Ah, ¿pero que hay que venir más?


67. Lentes de contacto
En la Guardia Civil necesitaban cubrir tres vacantes y llegaron tres aspirantes. Les muestran una fotografía de perfil y les preguntan cómo identificarían al sospechoso.
—El primero dice: «Fácil, sería una persona que tenga un solo ojo.»
—Le responden: «¡Bruto! ¿No ve que es una foto de perfil?»
—El segundo dice: «Porque es el único que tiene una sola oreja.»
—»¡Es una foto de perfil!»
—El tercero dice: «Porque tiene lentes de contacto.»
—Verifican y es correcto. «¿Cómo llegó a esa conclusión?»
—»Fácil. Un tipo que tiene una sola oreja y un solo ojo, ¿dónde se va a colgar los lentes?»


68. Don Chuy
—Mira que me arrepiento compadre
—¿Y de que se arrepiente, don Chuy?
—De no haber escuchado el consejo que me dio mi padre.
—¿Y qué consejo le dio?
—No sé, no lo escuché.


69. Ni de caca
—¿Sabes por qué la caca de las cabras son como pelotitas y la de las vacas es como suelta?
—No
—¿No lo sabes?. Ves, ni de caca entiendes, pero en la vida de los demás bien que te metes.


70. Nadie quiere verte bien
—En estos días nadie quiere verte bien.
—¿Cómo así?
—El doctor quiere que te enfermes, el mecánico quiere que se te rompa el carro.
—Uhm!
—¿Tú sabes quién es el único que te desea prosperidad y abundancia?
—¿Quien?
—El ladrón.


71. Sharon
—Hoy fui a la gasolinera con Sharon.
—¿Qué Sharon?
—Gasolina.


72. Felicidad Eterna
—Padre, dígame, ¿qué es lo que tengo que hacer para conseguir la felicidad eterna en este plano terrenal?
—Tienes que acercarte a Dios y alejarte del diablo.
—Pero no puedo, padre. Tengo dos hijos con ella.


73. Lo último
—Amigos, lo logré. Me siento muy feliz porque ya no le falta nada a mi mamá.
—Que bueno, …¿pero como asi?
—Porque hoy llegué borracho y mi mamá me dijo: «lo último que me faltaba».


74. Menospreciar
—¿Cuál es su mayor defecto?
—Pues, que menosprecio a la gente.
—¿Me puede explicar un poco más con detalle?
—Pff, igual no lo vas a entender.


75. Emana
—Tu hermano desprende dulzura.
—Emana, emana.
—Pues parece un tío.


76. El titular
—Hola, quería darle de baja a mi línea de móvil.
—Muy bien, dígame el titular.
—»Cliente da de baja su línea móvil». Es que no veo yo que sea noticia.


77. El tatuaje
—Hola, venía a tatuarme «tres tristes tigres comen trigo».
—¿Dónde?
—En un trigal.


78. Veinticinco años de fiesta
—Quillo, te invito a mi fiesta de veinticinco años.
—Vale, pero yo me vuelvo a los dos meses.


79. Cachivache
—Papá, ¿qué es un cachivache?
—Eso es cuando hay un agujero en la carretera, pero que es pequeño.
—¿Lo sabes todo, papá?
—Cachitodo, cachi todo.


80. La ruina
—¿Me estás llevando a la ruina?
—Claro, Manolo, somos arqueólogos.


81. Tortitas de arroz
—Qué buenas están estas tortitas de arroz. ¿De qué marca son?
—Es un posavasos.


82. El club de los chismosos
—Perdona. ¿Este es el club de los chismosos?
—Sí, ¿se quiere apuntar?
—No, he venido nomás pa’ mirar a ver quién había.


83. Vigilando mi peso
—Estoy vigilando mi peso.
—Pues, pon más guardia.


84. La paciencia
—Mi mayor virtud es la paciencia.
—Pero si me acabas de dar un puñetazo.
—Pues si no tuviera paciencia ya iría por el segundo.


85. La cremita
Un hombre llega a la farmacia:
—¿Tienes una cremita pa’ la irritación?
—Sí, pero ¿dónde?
—No sé, la farmacia es tuya.


86. La delincuencia
—La delincuencia en este país está tremenda.
—¿Ah? ¿Por qué decís eso?
—Me acaban de robar las ganas de trabajar.


87. Me siento solo
—Me siento solo.
—Yo también. Sentarse es fácil.


88. La mora
—¿Saben una cosa? La deuda que tengo en el banco ya está dando frutos. Hoy me llamaron y me dijeron: «Ya tienes una mora.»


89. Tráeme un refresco
—Manolito.
—Sí, papá.
—Tráeme un refresco.
—¿Coca o Pepsi?
—Coca.
—¿Light o normal?
—Normal.
—¿De lata o de botella?
—De botella.
—¿De un litro o de dos?
—¡A la porra! Mejor tráeme agua.
—¿Natural o mineral?
—Mineral.
—¿Fría o caliente?
—¡Ya lárgate a tu cuarto!
—¿Ahorita o más tarde?
—¡YA LARGATE!


90. El hijo guapo
—Papá, ¿qué se siente tener un hijo tan guapo?
—No sé, hijo, pregúntale a tu abuelo.


91. Distraído
—Mamá, en el colegio me llaman distraído.
—Niño, tú vives en la casa de enfrente.


92. Érase una vez
—Abuelo, ¿me cuentas un cuento?
—Claro: Érase una vez… ¡una vez nada más!


93. Ver la tele
—Mamá, ¿puedo ver la tele?
—Sí, pero no la prendas.


94. El político
—Papá, ¿qué es un político?
—Un señor que te promete el parque, pero solo te da el columpio.


95. Teletarta
—Departamento de quejas de Teletarta, dígame.
—Quería quejarme por la demora.
—Bueno, la de fresas nos sale mejor…


96. La última cena
—Jesús, ¿a qué hora es mañana la última cena?
—¿La última?
—Oh, la cena, la cena.
—Qué rarito eres, Judas.


97. El curso de memoria
—Paco, ¿cómo te ha ido el curso de memoria y retentiva?
—Hostia, ¿el curso?


98. Nutella
—Antonio, ¿cómo llevas tu problema de adicción al chocolate?
—Lo tengo totalmente superado, Nutella… digo, Natalia.


99. El Vortereta
—Hola, venía buscando a Raúl Pérez Sánchez.
—Aquí en el pueblo nos conocemos todos por el mote, por el nombre no.
—Le dicen el Vortereta.
—¡Anda, el Vortereta soy yo!


100. La camiseta de Gandhi
—Quería una camiseta de alguien inspirador.
—¿Gandhi?
—No, mediana.


101. Terraplanistas
—Tío, de verdad, creo que la tierra es plana.
—¿Y qué?
—Pues que hay un debate.
—¿Debate de qué?
—Sobre si es plana.
—¿Y qué?
—Que nos engañan.
—¿Y qué?
—Pues no sé, tío.
—¿Vas a ir más despacio?
—No.
—¿Vas a pagar menos impuestos?
—No.
—Y entonces, ¿qué?
—Pues yo qué sé, tío. Lo siento, vale.


102. Cuarto de libra
—Fuimos cuatro al McDonald’s: tres eran Sagitario y el cuarto, de libra.


103. Pastilla pa’ la sordera
—¿Tienes pastilla pa’ la sordera?
—No.
—Dame dos cajas.


104. WiFi en el Vaticano
—¿Hay WiFi en el Vaticano?
—Sí, pero es cónclave.


105. Eloy
—¿Quién es usted?
—No soy el ayer, ni soy el mañana.
—¿Entonces quién es?
—Soy Eloy.


106. Emilio
—Hola, me llamo Emilio. ¿Sabe usted quién vende coca?
—Soy Antonio, soy policía secreta.
—Bueno, o Pepsi, que la marca da igual.


107. Obsesión con las matemáticas
—Quillo, ¿cómo llevas lo de tu obsesión con las matemáticas?
—Más o menos igual, ¿por?


108. El tatuaje
—Hola, Quillo, qué tatuaje más chulo ese, me encanta, ¿qué significa?
—Ostia, que se me ha caído la cadena de la bicicleta.


109. El chiste del zoo
—¿Te sabes el chiste del zoo?
—No.
—¡Lógico!
—¿Y el del yogurt?
—No, tampoco me lo sé.
—Natural.


110. El pito
—Cuando llegue a tu casa, te pito y bajas.
—¿Qué, te has comprado un coche?
—No, un pito.


111. Charla sobre respeto
—Bienvenidos a la charla sobre respeto a los demás. ¿Alguna pregunta?
—¿Va a tardar mucho?
—Vaya, encima de gordo, impaciente.


112. Camino de piedras
—Llevo más de diez años recorriendo catorce kilómetros por un camino de piedras para acudir al colegio cada día.
—¿Y nunca has faltado?
—No, siempre de piedras.


113. Natación
—Mi hijo empezó en natación.
—¿Y qué tal le va?
—Nada mal.


114. La India
—Mani, me he ido de viaje espiritual a la India y me he encontrado conmigo misma.
—¡Anda!, pues ya es casualidad, con lo grande que es la India.


115. Desestresarme
—Papá, el médico me ha dicho que necesito desestresarme y me tengo que ir de vacaciones: quince días a Canarias y quince al Caribe. ¿Dónde me vas a llevar primero?
—A otro médico.


116. Ayer no terminé
—¿Qué piensas hacer hoy?
—Hoy no pienso hacer nada.
—Pero si ayer tampoco hiciste nada.
—Ah, es que ayer no terminé.


117. GPS de la tercera edad
—Paco, me he comprado un GPS de la tercera edad.
—¿Un GPS de la tercera edad? ¿Cómo es?
—Es igual, pero este te dice: ¿a dónde vas? ¿Y a qué vas?


118. Miente
—Hola, Montse. ¿Qué tal? Cuánto tiempo sin verte, pero qué bien te veo.
—Pues yo no puedo decir lo mismo de ti.
—Pues haz como yo, miente.


119. ¿Pobre quién?
—A ti se te ve que eres bien pobre.
—¿Tú estás loco? Tengo a mi mamá y a mi papá vivos, bebo café tres y cuatro veces al día y tengo una mata de aguacate en mi casa. ¿Pobre quién?


120. Cámaras
Antes venía uno al supermercado con veinte euros y te llevabas de to’. Pero ahora, como han puesto cámaras por todos lados…


121. Fin del mundo
—¿Usted le tiene miedo al fin del mundo?
—Al fin del mundo le tienen miedo los ricos. Nosotros los pobres le tenemos miedo al fin del mes.


122. La vida o el dinero
—Oye Roberto, ¿qué debo elegir si me dicen la vida o el dinero?
—¿Cuál vida? ¿Y cuál dinero? ¡Si tú eres casado!


123. El cajero automático
En un gimnasio, un anciano se acerca al entrenador:
—Oiga, ¿qué máquina debo usar para impresionar a una chica de 30 años?
El entrenador, un poco perplejo, le responde:
—Yo le recomiendo el cajero automático.


124. El pendiente
—Pepe, no sabía que usabas pendiente en la oreja, ¿desde cuándo lo llevas?
—Desde el día que mi mujer lo encontró en el coche y tuve que decir que era mío.


125. Gente falsa
—Oye, oye… ¿por qué golpeas a ese maniquí?
—Es que no soporto a la gente falsa.


126. No me habla
—Mi mujer hace tres días que no me habla.
—Cuídala, mujeres así ya no se consiguen.


127. Curro en Santiago
—Me he encontrado un curro en Santiago.
—¿De qué?
—De Compostela.


128. Las alcaparras
Una señora llega a una verdulería y ve que la clienta que está delante de ella se lleva todas las alcaparras. Entonces exclama:
—¡Alcaparradora!


129. El ayudante
Estaban dos en una esquina, y le preguntan a uno de ellos:
—¿Y tú a qué te dedicas?
—Yo, a descansar.
—¿Y él?
—Él es mi ayudante.


130. Prepárate
—¿Qué estás haciendo?
—Preparándome un té.
—¿Y por qué?
—Porque vinieron los testigos de Jehová… y estamos en los últimos tiempos, así que me dijeron: prepárate.


131. El paraíso
Si Adán y Eva hubiesen sido chinos, todavía estaríamos en el paraíso.
—¿Por qué?
—Porque ellos se hubieran comido la serpiente y no la manzana.


132. Los spaguettis
—Mamá, mamá, los spaguettis se están pegando.
—Déjalos que se maten.


133. Rosa
—Soy Rosa.
—Ah, perdóname, es que soy daltónico.


134. El plato hondo
—Oye, ¿cuál es tu plato favorito y por qué?
—Pues el hondo, porque cabe más comida…


135. Los vasos
—Ayer llamé a la policía porque unos ladrones robaron en mi casa y se llevaron hasta los vasos.
—¿Y los detuvo?
—Sí, sí, los de tubo también.


136. Lancelot
—¿Cómo te llamas?
—Lancelot.
—Pues atrápalot…


137. La bandera
—Soldado, ice la bandera.
—Pues le quedó muy bonita.


138. La terapia
—Oye, ¿cuánto te costó esa terapia que hiciste para dejar de pensar en comida todo el rato?
—Pimientos euros.


139. No exageres
Pero mira que te he dicho diez mil millones de veces que no exageres…


140. Rock progresivo
—¿Te gusta el rock progresivo?
—Cada vez más.


141. El estofado
—Buf, me ha caído mal el estofado.
—¡Pues no le hables, hombre!


142. La isla desierta
—A mí me gustaría vivir en una isla desierta.
—A mí también.
—¡Ya empezamos a llenarla, eh!


143. Guarros
Suena el teléfono:
—¿Hola?
—Hola.
—¿Es aquí donde lavan ropa?
—No.
—Pues sí que son guarros.


144. No discutir
Un tipo va saludando a todo el mundo en la playa. Uno le pregunta:
—Oye, ¿tú cómo lo haces para llevarte bien con todo el mundo?
—Mi truco es no discutir nunca.
—Pero eso sólo no será, ¿no?
—Pues no será…


145. El derribo
Llaman a la puerta y es un técnico del ayuntamiento:
—Perdone, pero vamos a proceder al derribo del edificio contiguo.
—¿Conmigo?


146. El gusano
—¿Qué hay peor que encontrarse un gusano en una manzana?
—Encontrarse medio.


147. El ascensor
—Perdone, ¿es este el ascensor de subida?
—No, he montado en otros mejores.


148. Cero positivo
—¡Rápido, necesitamos sangre!
—Yo soy 0 positivo.
—Pues muy mal, aquí se viene a animar.


149. Alquilar un coche
—¿Cuánto cuesta alquilar un coche?
—Depende del tiempo.
—Vale, pongamos que llueve.


150. El puro
Un niño de 7 años en la Maestranza de Sevilla, con un gorro de sevillano y un puro de un metro. Y le dice otro espectador:
—¡Oye, chaval! ¿No te vas a marear con eso?
—¿Yo? El que se debe estar mareando es mi padre, que debe estar buscando la entrada, el gorro y el puro.


151. El tablao
Dos andaluces de Jaén hablando:
—Me he liado con una sevillana y me ha llevado a ese sitio de bailar a zapatazos.
—¿Tablao flamenco?
—No, no, habla español, raro, pero español.


152. Cambiar de médico
—Manolo, ¿qué te pasa, que estás blanco?
—Nada, Pepe, que vengo del médico y me ha dicho que deje de beber, fumar, hacer el amor…
—¿Y qué vas a hacer?
—Pues, ¿qué quieres que haga, Pepe? Cambiar de médico.


153. Los ángulos
El niño le dice a su tío al regresar de la escuela:
—Tío, hoy estudiamos geometría.
—A ver, dime, ¿qué son los ángulos?
—Sonángulos son las personas que caminan dormidas.


154. Se acentúa
—Oye, papá, ¿«tonto» se acentúa?
—Con los años, hijo, con los años.


155. El rallador
Un ciego queda con otro amigo, también ciego, para tomar un café. Al rato, el primero saca un rallador de queso, se lo pasa al otro y dice:
—Fíjate, Ramón, lo que me he encontrado hoy por la calle.
El otro toca un poco el utensilio y contesta:
—¿Pero quién ha escrito esta tontería?


156. Un céntimo
Un hombre está hablando con Dios:
—Dios, ¿cuánto tiempo es un millón de años?
—Para mí, es un minuto.
—Dios, ¿cuánto es un millón de euros?
—Para mí, es un céntimo.
—Dios, ¿me das un céntimo?
—Espera un minuto.


157. El viajero en el tiempo
El camarero dice:
—Aquí no servimos a viajeros en el tiempo.
Un viajero en el tiempo entra en un bar.


158. La tienda de campaña
Sherlock Holmes y el Doctor Watson se fueron de acampada. Montaron su tienda bajo las estrellas y se fueron a dormir. En mitad de la noche, Holmes despertó a Watson y le dijo:
—Watson, mira al cielo y dime qué ves.
—Veo millones y millones de estrellas.
—¿Y qué deduces de eso?
—Bueno, si hay millones de estrellas, y si incluso algunas de ellas tienen planetas, es muy probable que haya algunos planetas como la Tierra ahí fuera. Y si hay algunos planetas como la Tierra ahí fuera, también podría haber vida.
—Watson, idiota, significa que alguien nos ha robado la tienda.


159. Agorafóbico
—¿Agorafóbico yo? ¡Eso no me lo dices en la calle!